El Sísifo moderno

¿Cuánto se debe gastar en Tecnología de Información?

Por: Rolando Armuelles Velarde

Sísifo es uno de los personajes más conocidos de la mitología griega. Célebre por el castigo que recibió de parte de los dioses, obligado a cargar una enorme roca hasta la cima de una montaña, sólo para verla rodar una y otra vez hasta el abismo, debiendo repetir el procedimiento para siempre. Ganó, por tanto, la inmortalidad, pero a un precio terrible. Menos conocido es que Sísifo fue un hombre inteligentísimo que llegó a ser rey y que su castigo se debió al mal uso que dio a su conocimiento.  Además de ser un gran comerciante, tenía fama de mentiroso y avaro, y era capaz de engañar a los extranjeros para robarles sus riquezas.  Se atrevió a engañar a los dioses, pero pagó caro su atrevimiento.

Quiero rescatar lo medular del mito de Sísifo para quienes llevan sobre sus hombros la responsabilidad de gestionar la tecnología de información (TI) en las organizaciones.  Es un secreto a voces que algunos gerentes tropiezan una y otra vez con la misma piedra. Para ser más claros, ciertos colegas siempre están hablando de adoptar la última tecnología con grandes y costosos proyectos, que rara vez completan con éxito, a tiempo y dentro del presupuesto.  Como Sísifo, no logran subir la cuesta.  Si analizamos de cerca su proceder, advertimos que intenta repetidamente “jugar vivo”, recortando gastos que a mediano o largo plazo encarecen el costo total.  Quiere decir que no siempre es conveniente estrangular al proveedor, ni hacer que el personal trabaje todos los fines de semana, ni recortar el renglón de capacitaciones, ni tercerizar al proveedor más barato del otro lado del planeta, por mencionar algunos ejemplos.

¿Pero cómo saber si estamos gastando lo suficiente en TI?  Es una de las preguntas más frecuentes que se hacen los ejecutivos de empresas. Lo más lógico sería buscar referencias en la industria para establecer niveles de gasto adecuados, sin embargo, existen pocos datos relevantes sobre PyMEs en esta materia, especialmente en nuestro país. Otra alternativa es partir estableciendo qué tan importante es la tecnología para la empresa y orientar las inversiones hacia el logro de los objetivos trazados. Dicho de otra forma, que el gasto sea inteligente o al menos, informado.

Cada organización tiene objetivos diferentes para el uso de la tecnología, lo cual influye en el nivel de inversión requerido, ya sea que se busque aumentar la eficiencia administrativa o agregar líneas de negocio, pasando por mejorar la atención al cliente o realizar investigación y desarrollo. Si sólo se cuenta con una visión borrosa de lo que se desea alcanzar con la tecnología, las plataformas de hardware y software que se construyan serán genéricas para acomodar esa incertidumbre y, por tanto, más costosas.

Gastar usualmente lo asociamos con consumo inmediato, mientras que invertir tiene que ver más bien con una apuesta a largo plazo en ciertos recursos (HW, SW, gente, servicios) para obtener un retorno positivo a futuro.

Si su modelo de negocios no es diferenciado, sus capacidades de TI muy probablemente tampoco necesiten ser especiales. Con esto no quiero decir que deba conformarse con productos o servicios de inferior calidad, sino que podría suplir sus necesidades con paquetes estandarizados, como los que se ofrecen en la nube de forma más económica. Esto implica, sin embargo, reorientar sus esfuerzos a desarrollar capacidades de gestión de proveedores externos.

Por otro lado, si su modelo de negocios es innovador, necesitará de mayor capacidad interna de generar innovaciones en su área de TI, lo cual requiere mayor planificación de cuáles serán los aportes de proveedores externos para complementar sus fortalezas internas.  En este caso es fundamental que haya una mayor compenetración del modelo de negocios con la tecnología, para continuar entregando servicios únicos y diferenciados. Cuando las organizaciones crecen, pueden observarse diferencias entre sus líneas de productos o divisiones, siendo algunas más innovadoras que otras, por lo que en esos casos es posible adoptar un enfoque mixto.

A menudo escuchamos a empresarios y gerentes quejarse de que TI es un agujero negro donde sólo se gasta, pero sin tener resultados satisfactorios. En otras palabras, crece la planilla, crece el presupuesto, pero no se obtiene una posición competitiva frente a la competencia, ni las eficiencias esperadas. Sin embargo, el común denominador entre las empresas que manejan mejor su inversión en TI es que la alta gerencia tiene un rol de liderazgo en la toma de decisiones importantes.  Esto se debe a que la introducción de nuevos sistemas es un reto de negocios y no solamente tecnológico.

La complejidad es común para cualquier sector, sean telecomunicaciones, comercio, educación o gobierno. Sin importar la industria, prácticamente no hay organización de excelencia que no esté fuertemente apoyada en TI para sus operaciones.  Finalmente, si no se quiere sufrir el castigo de Sísifo en su empresa, debe considerar que los gerentes de TI son personas competentes para tomar muchas decisiones críticas, pero no deben ser abandonados a su suerte cuando el impacto de la adopción de las nuevas tecnologías afectará la estrategia fundamental del negocio.

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