Importa saber hacer, pero antes debemos saber… será

Por Ana Raquel Chanis
Consultora de Imagen Pública Personal y Corporativa

La economía panameña crece rápidamente y persiste la falta de profesionales capacitados en algunas áreas, para cubrir responsabilidades que generan las nuevas empresas que se instalan en nuestro país. Sabemos de corporaciones que inician operaciones con prontas dificultades al contratar el personal no adecuado a sus expectativas.  Si bien es cierto que la educación es una deficiencia de arrastre y hay falta de gente capaz para operar determinados equipos y dominar nuevas metodologías, debemos empezar por analizar los rasgos de la personalidad profesional de nuestra gente, frente a las exigencias y aspiraciones del inversor extranjero.  

Por severa que parezca nuestra afirmación, no temo expresar que carecemos de gente con el conocimiento y la actitud para responder a las más elementales exigencias de quienes vienen de un mundo donde la productividad y la vida laboriosa son una prioridad, un deber que distingue, enorgullece y honra.  Durante diez años como directora del Centro de Convenciones ATLAPA, me correspondió observar a centenares de personas que venían como operarios o expositores a la Feria Internacional EXPOCOMER desde España, China, India e, incluso, desde nuestro continente como Argentina o Chile.

Era sorprendente verles montar módulos, colocar productos y realizar todo lo requerido para uso promocional con singular entrega, concentración y rapidez para, concluida la feria, desmontar los módulos en una labor contrastante con el estilo “relax” empleado por nuestra gente de empresas locales.   Hago la salvedad que el personal de ATLAPA, con singular mística, siempre laboró a entera satisfacción de todo aquel que requirió sus servicios.  Jamás se veía en ATLAPA la escena digna de una antología, en la cual a las 4:45 de la tarde la gente prepara bolsos y maletines para “huir” de la oficina como privados de libertad en los predios de una cárcel o escolares impacientes, desenfrenados.  

Las compañías necesitan ocupar posiciones en las cuales no cabe el servicio deficiente, la pérdida de tiempo o la falta de ganas.  Muchas veces atribuí la actitud de muchos de nuestros trabajadores a nuestro clima, al espíritu festivo que centra su atención en el deporte, el concierto, el evento de cualquier tipo y ubica los asuntos profesionales en un contexto de sacrificio renumerado, obligante, desganado o aplazable.   

Que no se interprete nuestra opinión como una ácida crítica a nuestra buena gente trabajadora, sino a la falta de conocimientos relativos a la actitud profesional; objetivamente describo el tiempo, el modo, la actitud consciente o no, de quienes ahora compiten frente a un mundo productivamente agresivo donde poseer un puesto de trabajo es motivo de orgullo, dignidad y paz social, personal y familiar, incluso en países muy cercanos al nuestro.  

Por ello optamos por concentrar y dirigir los entrenamientos a adecuar a nuestra gente a la realidad del mundo de los negocios de hoy.  Nuestra constante es elevar el nivel de personalidad de la gente y, consecuentemente, de la Imagen Pública que enviamos los panameños a la comunidad local e internacional.  Desvelamos gráficamente hábitos negativos que, lamentablemente, muchos no consideran relevantes a pesar del fuerte impacto que éstos producen en la reputación de sus negocios.  Hacemos énfasis, gráficamente, en aspectos que debemos corregir, cambiar o atenuar para lograr el nivel de excelencia corporativa que corresponde a la gente trabajadora en cualquier área, al tiempo que le predispone a responsabilidades de mayor importancia y remuneración.

Me siento orgullosa de mis conciudadanos, pero sin apasionamientos acepto que estamos a relevante distancia de los estándares aspirados por quienes vienen a contratar personal panameño para sus propósitos comerciales, no por falta de capacidad, sino por el desconocimiento de aspectos eminentemente humanos por parte de quienes requieren contratar.  Lo cierto es que extranjeros de ambos géneros ocupan hoy puestos de trabajo bien renumerados que pudiese ocupar nuestra gente, bien preparada técnicamente, pero carente de la formación que induce a conducirse y ubicarse en la estatura profesional de trabajadores de otras naciones al momento de SER Y ACTUAR.  

Nos consta que, una vez aprendidos, nuestra gente aplica ejemplarmente conocimientos que optimizan su personalidad profesional; démosle la oportunidad de alcanzar dichos conocimientos.  Recordemos que los rasgos inherentes al ser humano impactan el negocio de modo directo y, lo más trascendente,  destacan o disminuyen en segundos la Imagen Pública de la Empresa.  Los panameños podemos contar con una fuerza laboral prestigiosa por sus virtudes de laboriosidad digna, confiable y respetable, merecedora de toda consideración sin excepciones de procedencia o importancia del negocio, pero antes debemos procurarle a nuestra gente los conocimientos necesarios, prácticos e idóneos, costosamente ignorados por algunos.    

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