Hacer que el trabajo en equipo sea efectivo

Por: Julián Pedro Palacio Estevez y Julián Pedro Palacio Ochoa

En una empresa trabajan muchas personas.  Hoy día en ejecutivo debe aprender a delegar para poder tener más posibilidades de usar su intelecto y capacidades para ser más productivo y para eso debe apoyarse en su equipo de trabajo.

El trabajo en equipo se convierte, entonces, en la “fórmula mágica” para poder hacer que la empresa siga su camino ascendente y el reto más grande consiste en poder tener un equipo que sea eficaz de tal forma que todos sus miembros enfoquen sus esfuerzos en alcanzar los objetivos de la empresa.

Veamos algunos consejos que los expertos mencionan como prácticas saludables para poder tener un equipo ganador:
Concentrarse en la raíz antes que en las ramas del árbol  
Antes de dar cualquier asignación, hay que hacerle saber al equipo la razón de ser de la organización y hacia donde se quiere llegar; es aquí donde entran los ya conocidos conceptos de Misión, Visión y Valores de la empresa.  Es importante reconocer lo que motiva a la gente a trabajar y enfocarse en esos objetivos.

Que el equipo forme parte de la planeación estratégica.
Es común que en las empresas las directrices se dicten desde lo más alto y que éstas lleguen como órdenes a los niveles inferiores de la pirámide organizacional; muy seguramente, dándoles participación a miembros de distintos sectores del equipo se podrían conseguir mejores resultados.

Cuidar los “signos vitales” del equipo.
Hay algunos indicadores que nos informan acerca de la “salud” de nuestro equipo de trabajo; el entusiasmo, la participación activa, la sinergia entre los miembros y, obviamente, los resultados obtenidos nos sirven para medir si nuestro equipo necesita algún “tratamiento” o hasta alguna “medicina” para mejorar su desempeño.  Algo muy importante es tratar de mantener la unidad del equipo; esto puede resultar difícil en grupos grandes, pues no hay nada más complicado que tratar de unir a “Calle Arriba” y a “Calle Abajo” para que canten la misma tonada, es por ello que debe evitarse la formación de sub-grupos dentro de los equipos.

Desarrollar proactividad.
Esta palabra es más fácil de pronunciar que de inculcar en algunos miembros de nuestras organizaciones.  Una forma de impulsar la proactividad es dando incentivos, no solo económicos, sino de varios orígenes e influencias.

Aprender sobre los procesos en conjunto.
Hay que involucrarse con todos los procesos que forman parte de la organización.  Pasa muchas veces que hay situaciones que pueden ser mejoradas, pero no se toman en cuenta y pueden estar causando retrasos o complicaciones en los procesos, es por ello que tanto los que hacen el trabajo del día a día como los que toman las decisiones deben conocer sobre cómo es el trabajo diario para poder buscar la eficiencia de la operación.

Revisar constantemente las expectativas.
Ya se sabe que el mundo es cambiante y por ello los objetivos de la empresa pueden también, de igual forma, cambiar para poder adaptarse a su entorno, en consecuencia, las expectativas que se tienen del equipo de trabajo van sufriendo variaciones con el tiempo y hay que habituarse a esos cambios.

Reconocer talentos en miembros del equipo.
Es claro que cuando el equipo crece se necesita del apoyo de otros para poder dirigirlo.  Como líderes principales de la organización, los ejecutivos deben convertirse en “caza talentos” dentro de su grupo para poder desarrollar nuevos líderes que les ayuden en ese proceso; mientras más y mejores líderes tenga el ejecutivo bajo su cargo, sus resultados serán óptimos en el desempeño de su empresa.

Hacer diálogos y desterrar los monólogos.
El estereotipo del jefe tirano que solo dicta órdenes a sus subalternos se quedó en el siglo pasado; eso era administración de la época de la revolución industrial.  Hoy día en la era de la revolución tecnológica y de las telecomunicaciones, todos deben tener participación y aportar ideas; aunque la decisión final sea tomada por la alta gerencia.

Mantener el buen humor
Un ambiente de trabajo amable y con buen humor es ideal para trabajar. Mantener la camaradería con los miembros del equipo de trabajo ayuda a que éste sea más saludable y, por ende, más productivo.

Celebrar con el equipo.
Cuando se obtienen los resultados esperados hay que celebrar y hacerle saber al equipo que su esfuerzo brindó los frutos esperados.  Recordemos que un poco antes, en este mismo escrito, se mencionó que hay que estimular la proactividad con incentivos y muchas veces el agradecer de forma sincera al equipo de trabajo por los logros conseguidos, se puede convertir en un incentivo de valor incalculable.

Queda claro que los equipos de trabajo son fundamentales para que las empresas crezcan y progresen; está de nuestra parte como ejecutivos formar, mantener e incentivar a los colaboradores para que lleguen a convertirse en equipos ganadores.

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