Discurso de Mercedes Eleta de Brenes – Toma de Posesión

Discurso de la Presidenta saliente en la Toma de Posesión
ASOCIACIÓN PANAMEÑA DE EJECUTIVOS DE EMPRESA

Como es de rigor en estas ocasiones…me toca dar unas palabras que serán por una parte de agradecimiento y por otra parte de reflexión.

Aunque parezca, en orden inverso, empiezo por agradecer a las decenas de personas que formaron parte de los múltiples equipos de trabajo y de las dos juntas directivas y asesores de Apede, que hicieron posible cumplir con los planes y actividades que por estos dos años nos propusimos sacar adelante. Estos agradecimientos van también para los socios de APEDE, quienes, a pesar de la difícil situación que hoy enfrenta el país han colaborado con   su apoyo material y su participación a fortalecer este gremio empresarial. Y por supuesto, también mi profundo agradecimiento a los presidentes de los capítulos y de comisiones y a los colaboradores de APEDE y a los patrocinadores y benefactores, quienes sin su apoyo esta labor no hubiese sido posible.

Los medios de comunicación han sido un aliado importante no solo en difundir nuestras actividades y propuestas, sino como caja de resonancia de los debates de ideas que son la espina dorsal de una sociedad que se mueve hacia la excelencia y la transparencia.

También agradezco a los otros gremios empresariales con los cuales hemos logrado reforzar el tejido institucional sobre el cual se asienta la libertad personal y empresarial, la justicia imparcial y la democracia abierta y transparente.

A todos muchas gracias.

Y no, por último, menos importante, deseo felicitar a Elisa y a su nueva directiva y desearles éxitos en la titánica tarea que hoy acometen. ¡Que la fuerza los acompañe!

Yo no vine a APEDE hace dos años, yo vine al nacimiento de APEDE hace 62 años, cuando mi padre en compañía de un preclaro grupo de empresarios vio la necesidad de crear una organización ejecutiva abierta a todos; yo viví muy de cerca las vicisitudes de este gremio hace 32 años cuando APEDE desde la Cruzada Civilista combatió la dictadura, dictadura que en ese momento le regaló un exilio a mi esposo, entonces el presidente de APEDE.

Así, a los treinta años de la presidencia de Roberto y a los sesenta de la de mi padre, me tocó a mi este cargo, que lo he detentado con, honor y ganas, los últimos 24 meses.

Vine a presidir APEDE convencida que, en este gremio, por su carácter multidisciplinario, abierto y enraizado en el país, podríamos dar continuidad a la construcción de una visión nacional, que no fuera producto de un momento gremial, sino multisectorial, que se cimentara sobre un número de años y que pudiera medirse, evaluarse y reorientarse, cuando fuera necesario.

Me comprometí con ese proyecto hace 7 años cuando me honraron para presidir CADE y presentarle a los candidatos presidenciales del 2014 una visión integral del país que debíamos ser. ¡Allí nace la Visión 2025!

Una visión que no se dibujó en un escritorio en Panamá, sino que la elaboramos de abajo hacia arriba. Iniciando con APEDE Chiriquí en alianza con gremios de la provincia y liderada por Felipe Ariel Rodriguez construimos la Visión 2025 de Chiriquí, que luego desarrollamos en Colón y Azuero a través de los capítulos de APEDE. Simultáneamente, desde la sede nacional de APEDE se elaboró la “Visión País 2025”.

Una Visión así, “hacia adelante”, sería un ejercicio en demagogia sino contara al menos con una forma de generar iniciativas y medir sus progresos. Así nacieron los centros de competitividad regionales, inspirados nuevamente en el ejemplo de Chiriquí. Y para medir el progreso de la visión nacional se creó la comisión “Visión País” que generó anualmente un informe de avance. Para el 2018, estábamos listos para actualizar la visión y llevarla al 2050.

Al fin estábamos frente a una tarea en proceso, de un APEDE presente a nivel nacional y con proyectos de desarrollo ligados a la Visión.

Estábamos en el momento de recoger todos esos esfuerzos e integrarlos verticalmente hacia todo el país y horizontalmente trayendo a la mesa a los gremios, para que al fin pudiéramos tener agenda común y responsabilidades compartidas. Y así la Visión 2050 se convirtió en la “Visión País” del sector empresarial, siendo suscrita por los 24 gremios miembros del CONEP. Habíamos llegado al momento de pasar del “mirar hacia adelante” (“look forward”) a “moverse p´alante” ( “move forward”) y yo quería estar allí!!

Por los últimos 24 meses hemos cumplido nuestros propósitos.  A lo interno hemos logrado una reorganización administrativa, hemos fortalecido los capítulos y la coordinación intergremial.

A pesar de la pandemia, hemos hecho esfuerzos importantes para mantener la membresía y hemos cumplido religiosamente con los programas de nuestras comisiones.

Nos hemos vuelto expertos en el uso de las plataformas virtuales en todas nuestras actividades. El mejor ejemplo, unas elecciones de directiva que rompieron todos los récords de votación anterior con costos mínimos para APEDE y mucha satisfacción de los miembros.

En los últimos meses, como parte de la sociedad civil organizada, la temática de APEDE ha drásticamente girado a apoyar los esfuerzos para enfrentar la pandemia y sus consecuencias a la Salud y a la Economía. Hemos desplegado esfuerzos y talento en proponer soluciones, que nos permitan salir lo mejor posible de esta inédita crisis.

Pero la pandemia como todos aquellos flagelos y eventos que ponen a prueba la capacidad de un país, han sacado lo bueno, lo malo y lo feo. La pandemia ha comprobado nuestras aprensiones sobre una institucionalidad débil, una burocracia asfixiante y una concepción estatal clientelista y politizada.

Todo esto se ha reflejado en parálisis y desaciertos de la política pública además cuestionada por falta de transparencia. Todo esto no es más que haber practicado por años una “normalidad” equivocada, por un lado, funcionando sobre estructuras obsoletas, secuestradas por intereses creados y perpetuadas cada cinco años por plataformas políticas, distantes de cualquier viso de modernidad.

Ante esta realidad, solo hay dos caminos: volver a la normalidad de febrero, con un sistema educativo obsoleto, un sistema de salud deficiente, un sistema de pensiones en bancarrota, una normativa laboral desfasada y una concepción económica centrada en un modelo de enclave que debe ser renovado. Todo ello, es lo que en buena medida nos ha desenfocado del desarrollo integral del país y de allí la vergonzosa distribución del ingreso.

O está el otro camino: el correr hacia el futuro. (“Fast forward”) con una transformación que nos saque de la pandemia del sub- desarrollo, de la corrupción, y del tercermundismo.

Con este objetivo en la mira, APEDE acaba de culminar cuatro CADE, bajo el título “Panamá en la Encrucijada: Recuperar o Reconstruir”. Han sido tres CADE regionales donde hicimos propuestas de proyectos y programas concretos para reactivar la economía de los territorios y la CADE Nacional donde en cuatro jornadas, expositores de altísimo nivel, tanto nacionales como internacionales plantearon la problemática e hicieron propuestas sobre 4 grandes temas de fondo que debemos atender como país, sin más dilación. Estos son el modelo económico, productividad y empleo, políticas públicas y gobernabilidad democrática y el estado de derecho.

Señor presidente, como le dije en mis palabras de toma de posesión hace un año, “la mesa está servida”, ¡y vaya si está servida!

Solo hay dos salidas, y ambas, metafóricamente, están en los extremos de un lápiz.  O borrar el presente y los meses pasados y que nada cambie, o con la punta afilada trazar el sendero hacia un futuro muy diferente al pasado.

Lo invito, en mi último llamado como presidenta de APEDE, a que convoque a un gran pacto nacional donde los sectores público, empresarial, laboral y de la sociedad civil organizada escribamos juntos ese futuro.  Un futuro moderno, inclusivo, equitativo, sostenible, transparente y con mejores oportunidades para todos.

¡¡¡Muchas gracias!!!