ENERO: MES DE LA EDUCACIÓN

EDUCACIÓN DE CALIDAD, OBJETIVO NÚMERO 4 DEL DESARROLLO SOSTENIBLE.

Por: Noemí Castillo.

El inicio del año 2021 presenta el gran reto de continuar el proceso educativo a pesar del COVID-19. La prioridad número uno del país es mejorar su sistema educativo,  para poder darle un futuro de esperanza y de oportunidades a las generaciones presentes y futuras. Sabemos que, sin una buena calidad de educación, las oportunidades de conseguir o de crear un puesto de trabajo se convierten en posibilidades lejanas. Los niños con solo educación primaria acceden a un dólar diario, los jóvenes con secundaria tienen 80% de posibilidades de salir de la pobreza y los jóvenes con grados universitarios tienen todas las posibilidades de desarrollarse plenamente y alcanzar el desarrollo de sus familias, de sus comunidades y de sus sociedades.

“Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos, es el OBJETIVO No. 4, del Desarrollo Sostenible (ODS).

En la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa queremos, durante el mes de enero, elevar la conciencia ciudadana sobre los grandes desafíos de la educación en esta nueva década. Para que una educación sea de calidad es importante que sea equitativa, eficiente, pertinente y relevante. El aprendizaje equitativo y de calidad es un reto pendiente que ha develado la pandemia en su cruda realidad.

¿Para qué sirve una educación de calidad?

1. Es la base para mejorar la vida de las personas, sus familias, sus comunidades y sus sociedades.

2. Es el fundamento para el desarrollo sostenible.

El objetivo No. 4, tiene varias metas que alcanzar.

La meta 4.1. es asegurar que al año 2030, todos los niños y niñas terminen la enseñanza primaria y secundaria, que ha de ser gratuita, equitativa y de calidad y producir resultados de aprendizaje pertinentes y efectivos.

Panamá debe alcanzar el ODS 4 para garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos.

¿Qué nos dicen los indicadores?

Que en los grados segundo y tercero; que al final de la primaria y al final de la secundaria, los niños deben haber alcanzado al menos un nivel mínimo de competencias en lectura y matemáticas desglosados por sexos.

¿Qué nos indican los resultados de las pruebas nacionales e internacionales?

1. Los resultados de la prueba CRECER aplicada en Panamá en los años 2016, 2017 y 2018, nos indican que el 50% de los estudiantes de tercer grado de las áreas urbanas, no saben leer o no entienden lo que leen. Esta situación se agrava en las comarcas dónde el 80% de los niños se encuentran en la misma situación y no mejora en el sexto grado.

2. En el año 2013 los niños panameños participaron en el Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo, TERCE, cuyos resultados fueron publicados en el año 2015. En el año 2019 se realizó la cuarta prueba llamada ERCE, pero los resultados se conocerán en el año 2021. Panamá se encuentra por debajo de la media de los países de América Latina en lectura y matemáticas de tercero y sexto grado y en ciencias naturales de sexto grado. En una escala de cuatro niveles en el que el nivel I es el más bajo y el nivel IV es el más avanzado, el mayor número de los niños se agrupaban en los niveles I y II. En lectura el 72 % de los niños de tercer grado y el 79 % de los niños de 6 grado se encontraban en los niveles I y II. En matemáticas, el 84% de tercero y el 96% de sexto en los niveles I y II y en ciencias el 85% de los niños de sexto grado se encontraban en los niveles I y II. Esos resultados tan bajos significan que los niños que no han alcanzado un nivel mínimo de rendimiento deseado en esas asignaturas se consideran estudiantes en riesgo de abandonar la escuela. Es importante señalar que las debilidades más profundas se encuentran en las matemáticas, competencia que si no se desarrolla, limita enormemente el egreso de la escuela, la elección de carreras científicas, técnicas y tecnológicas y aumentan las probabilidades de abandono temprano.

3. En el año 2018 Panamá participó en la Prueba PISA, que es un programa para la evaluación internacional de estudiantes promovida por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y otros países participantes; para responder a una necesidad común a todos los sistemas educativos actuales: delimitar, describir y explicar que conocen y saben hacer los jóvenes de 15 años, aplicando sus conocimientos a una variedad de entornos y contextos al finalizar su etapa educativa obligatoria. La prueba evalúa la competencia lectora, la competencia matemática y la competencia en las ciencias, en seis niveles y tres subniveles.

El 64.3% de nuestros jóvenes estaban por debajo del nivel 2 en la competencia lectora; el 81.2% por debajo del nivel 2 en la competencia matemática y el 71.3 por debajo del nivel 2 en la competencia de las ciencias. La severidad de estos resultados nos indica que lejos de mejorar, las deficiencias se profundizan con el avance en los años de escolaridad, es decir, que los jóvenes no lograr recuperar o superar las deficiencias adquiridas en los primeros años de escolaridad.

Este bajo desempeño de los jóvenes les facilita el abandono escolar y les dificulta su egreso, su inserción en la vida del trabajo y en el ejercicio pleno de la ciudadanía; los condena a una vida de pobreza multidimensional, marginándolos del desarrollo y de oportunidades para construir un futuro sostenible.

Las metas de la agenda 2030 son las siguientes:

  1. Asegurar que en 2030 todos los niños y niñas terminen la educación primaria y secundaria gratuita, equitativa y de calidad,  con resultados de aprendizaje pertinentes y efectivos.
  2. Asegurar que todos los niños tengan acceso a los servicios de atención y desarrollo de la primera infancia y educación de calidad a fin de que estén preparados para la enseñanza primaria.
  3. Asegurar el acceso igualitario de todos los hombres y mujeres a una formación técnica, profesional y superior de calidad, incluida la educación universitaria.
  4. Aumentar considerablemente el número de jóvenes y adultos con las competencias técnicas y profesionales para acceder al empleo, al trabajo decente y al emprendimiento.
  5. Eliminar las disparidades de género en la educación y asegurar el acceso igualitario a todos los niveles de la enseñanza y la formación profesional para las personas vulnerables, incluidas las personas con discapacidad, los pueblos indígenas  y los niños en situaciones de vulnerabilidad.
  6. Asegurar que todos los jóvenes y una proporción considerable de adultos, tanto hombres como mujeres, estén alfabetizados y tengan nociones elementales de aritmética.
  7. Asegurar que todos los alumnos adquieran los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover el desarrollo sostenible, mediante la educación, los derechos humanos, la igualdad de género, la promoción de una cultura de paz y no violencia, la ciudadanía mundial y la valoración de la diversidad cultural y la contribución de la cultura al desarrollo sostenible.
  8. Construir y adecuar instalaciones educativas que tengan en cuenta las necesidades de los niños y las personas con discapacidad y las diferencias de género y que ofrezcan entornos de aprendizaje seguros, no violentos,  inclusivos y eficaces para todos.

Nos queda solo una década para hacer posible el logro de la meta 4.1: Asegurar que todos los niños y niñas terminen la enseñanza primaria y secundaria que ha de ser gratuita, equitativa y de calidad y producir resultados de aprendizajes pertinentes y efectivos. Si no mejoramos la calidad de la enseñanza en el muy corto plazo, con equidad y relevancia no podremos producir aprendizajes pertinentes y efectivos. Es hora de avanzar. Mañana puede ser muy tarde.

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